Mostrando entradas con la etiqueta Vicent Van Gogh. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vicent Van Gogh. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de diciembre de 2010

Vicent Van Gogh y Los Comedores de Patatas







"Durante todo el invierno, he tenido en mis manos
el hilo de este tejido del cual buscaba el modelo definitivo"

Vicent Van Gogh



Quien diría que la patata llegada a Sevilla en 1570 tardase más de dos siglos en considerarse comestible, mientras iba dando volteretas por toda Europa de aquí para allá.

Planta de uso ornamental acusada de maléfica, portadora de la lepra o alimento afrodisiaco por los intelectuales y religiosos.

Gracias le debemos a un señor llamado Augusto Parmentier, que se atreviera a presentarla al mismísimo rey Luis XVI como remedio salvador de la hambruna que padecía Francia por entonces. Sucedía el hecho en una tarde de agosto de 1775 en el palacio de Versalles 
Señor, quiero ofreceros un ramo digno de su majestad: La flor de una planta que puede solucionar la alimentación de los franceses”.

Curioso, justo cien años antes de la presentación del cuadro. ¿Casualidad, destino, accidente?

Homenaje a la patata inconsciente de Vicent, que muestra en su obra la salvación o la posibilidad de resurrección, diría yo, del campesinado de la vieja Europa.

Donde en dicha obra queda magistralmente retratado el acto venerable de ser alimentado por el tubérculo sagrado venido de los andes. Eso si, con toda la miseria y dignidad que un humano puede ofertar a los dioses; en ese caso los dioses Incas.



*****


En mayo de 1885 Vicent termina su obra Los Comedores de Patatas. En el se puede observar la familia del sacristán católico Shafrath, Vicent habitaba en dos habitaciones alquiladas a Shafrath en Neunnen. Una de ellas era utilizada como estudio, ofreciendo cobijo a la inspiración del pintor para crear esta obra maestra. Este cuadro representa la suma de todas sus búsquedas anteriores. El tema de la pobreza es vivido con una interpretación que roza lo identificativo, las figuras humanas, sobre todos los rostros, denotan la influencia de las grotescas distorsiones de Daumier. La pincelada espesa, sin duda dejada llevar por la pasionalidad que Vicent mantiene sobre la figura del maestro Delacroix. Obra criticada en sus principios, incomprendida entre le círculo de amigos que le rodeaban.

Dejemos que Vicent nos cuente que sentía, que se esconde tras la obra:

"He querido dedicarme conscientemente a expresar la idea de que esa gente que, bajo la lámpara, come sus patatas con las manos que meten en el plato, ha trabajado también la tierra Mi cuadro exalta pues, el trabajo manual y el alimento que ellos mismos se han ganado tan honestamente."

"He querido que haga pensar en una manera de vivir completamente distinta a las personas civilizadas. Así, pues, no deseo en lo más mínimo que nadie lo encuentre ni siquiera bello ni bueno."

"Durante todo el invierno, he tenido en mis manos el hilo de este tejido del cual buscaba el modelo definitivo, y si ahora se ha vuelto un tejido de un aspecto rudo y grosero, no es menos cierto que los hilos han sido elegidos con cuidado y siguiendo ciertas reglas.
Por mi parte, estoy convencido de que a la larga se obtienen mejores resultados pintándolos en toda su rudeza que dándoles su primor convencional."

"Con su falda y camisa azules, cubiertas de polvo y remendadas, y que bajo el efecto del tiempo, del viento y del sol, han tomado los más delicados matices. Una muchacha de una granja es, a mi parecer, más hermosa que una dama; que se vista como una señora y todo lo que hay en ella de verdadero desaparecerá."

"Un aldeano es más bello entre los campos, con su traje de fustán, que cuando va a la iglesia el domingo, acicalado como un señor."

De tales cuadros se aprende algo útil;

"Un cuadro de aldeanos jamás debe de estar perfumado"


De Cartas a Théo


Sobran más palabras



Traductor