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jueves, 24 de febrero de 2011

Segantini, el Pintor de los Alpes




 ¿Qué es el arte? Como el dolor de unos padres por la muerte de un deseado niño, pueda yo pintando llevarles la  fe, para colmar el volumen de lo que se ama. 
Yo pinto el amor en la fuente de la vida; para dejar plasmada en las imágenes una sensación del amor de madre.
Yo pintó lo estimado de la fruta, el ángel de la vida.
Y  cuando deseé castigar a las malas madres; pinté el inútil  infierno, el castigo en el purgatorio,
y... como deseé finalmente pintar la fuente de todos los males;
lo primero que sugerí, fuera el de la vanidad..."



De una carta a Leon Tolstoi



Esta semana traigo a esta casa la historia de Giovanni Segantini . Una historia profunda, cargada de misticismo y de miseria a un mismo tiempo. Segantini nació en Trentino, Tirol, un lugar de Europa, por entonces perteneciente al imperio astrohúngaro, el 15 de Enero de 1858.

Nació en el seno de una familia de condiciones económicas muy precarias. 


Su madre, murió muy joven en 1863 y provenía de una familia de la alta montaña. 


Su padre, trabajador humilde, se fue a Milán en busca de fortuna con otro hijo, dejando detrás de Segantini.  Agostino Segantini, su padre, lo lleva a Milán y lo deja a la hija de su primer matrimonio, Irene. A la edad de siete años se escapó y fue encontrado más tarde pereciendo de hambre y frío, por entonces comenzó a ganarse el pan con rebaños de pastoreo en las montañas donde pasaba largas horas de soledad dibujando. 

Giovanni lleva una vida solitaria y callejera y en 1870 es encerrado en el reformatorio "Marchiondi" por vagabundeo; allí, trabaja en la sección artesanal de producción de calzado. En 1871 intenta fugarse pero acaba volviendo al reformatorio, donde permanecerá hasta 1873. Al final, es apadrinado por el hermanastro Napoleone, residente en Borgo Valsugana, ciudad en la cual posee un laboratorio fotográfico. Durante algunos años, Segantini trabaja como aprendiz.


A finales de 1874, vuelve a Milán y se inscribe en los cursos nocturnos de la Academia de Bellas Artes de Brera que frecuenta hasta 1877. En su primera pintura, El Coro de San Antonio, se puede observar la gran calidad que atesora. Después de pintar esto, sin embargo, entró en una profunda depresión por carecer de estudios académicos, y la posibilidad de ser reconocido oficialmente. Posteriormente pintó La Falconer y El Héroe Muerto. Se retira del mundo, tal como hace reiteradamente a lo largo de su vida para terminar establecíendose en Brianza, cerca de Como. Allí se entregó al estudio de la vida en la montaña, y se convirtió en realidad en el pintor de los Alpes.





Durante la exposición nacional de Brera de 1879, la crítica milanesa se fija en sus obras y reconoce su talento. En dicha ocasión, conoce a Vittore Grubicy con el cual instaurará una relación de amistad y de trabajo que durará muchos años. En 1880 se junta con Bice Bugatti, que será su compañera durante toda su vida, y se traslada con ella a Pusiano en Brianza, gracias a la ayuda económica de Vittore Grubicy. Dos años más tarde se trasladan a Carella, otro pueblo de la Brianza. Hasta 1884, Emilio Longoni, que también es ayudado económicamente por Grubicy, sigue a Segantini en sus frecuentes viajes. Las obras del periodo de la Brianza intentan superar el carácter académico de su formación, lo que logrará en los años siguientes 

En 1886 dejó Italia y se mudó a la aldea de Savognin en el cantón suizo de los Grisones, allí, ya dedicado de pleno a la pintura se aproximó al movimiento divisionista con una temática de paisajes alpinos y escenas religiosas. 
 
En este momento pintó el Ave María, que se llevó una medalla de oro en la Exposición de Ámsterdam (1883), las Madres, después de una tormenta en los Alpes, a efecto de luz de la luna y se trasladó a Savognin , Cantón de los Grisones en 1886. 


Profundamente impresionado por Millet, el artista, no fue motivo este para seguirle (pictóricamente hablando), ya que rápidamente se esforzó por reafirmar su individualidad, como puede verse en "El lugar de copas," que ganó una medalla de oro en París (1889), En el redil, por el torno de hilar, y la labranza en la Engadina, para lo cual se le concedió una medalla de oro en la Exposición de Turín (1892).
 
Además de las obras en las que estudiaron los efectos simples de la luz y el paisaje de los Alpes, como el mediodía en los Alpes y el invierno en Savognino, también pintó temas simbólicos: El castigo de lujo, y las Madres contra natura (en la Galería de Arte Walker , Liverpool).  Entre 1887 y 1889 realizó sus obras más destacadas, en 1894 dejó Savognin y se mudó a Maloja en la Engadina siguiendo el deseo de una más profunda meditación personal y redescubrimiento del propio misticismo. Pero su obra quedó truncada al morir a los 41 años en 1899 debido a un repentino ataque de peritonitis sobre el monte Schafberg que domina a Pontresina...

Una historia más dentro del Árbol, una historia cargada de lucha y capacidad de superación. Donde esta vez el arte alcanza altas cotas de religiosidad, simbolismo y naturaleza inigualables. Un hombre que pintaba desde las cumbres de las montañas, absorvido por la manifestación tremenda de la tierra, quizás en busca de la curación milagrosa que le hiciera olvidar el dolor y sufrimiento padecido en la infancia. En el monte Schalberg pervivirá su alma para siempre.





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