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martes, 2 de noviembre de 2010

Corazón de Cebolla




Fui invitado a dar una charla sobre alimentación en el Colegio Pedro I de Carmona, por falta de tiempo no pude narrar este hermoso cuento...


"Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas aromáticas. Como todos los huertos, había mucho frescor y agrado. Dando auténtico placer el sentarse plácidamente bajo la sombra de cualquier árbol a contemplar su variopinto colorido, oler sus múltiples aromas o escuchar el canto de los pájaros



Un buen día comenzaron a nacer cebollas especiales. Cada una poseía un color diferente; rojo, amarillo, naranja, púrpura, violeta... El caso es que los colores eran irisados. deslumbradores, centelleantes, como una sonrisa o el color de un cálido recuerdo.



Tras investigarse su causa por parte de los humanos sobre aquel misterioso resplandor, se descubrió que la causa residía en el corazón mismo de las cebollas. Cada cebolla poseía un propio corazón (Todas las cebollas poseen un corazón), cada corazón correspondía a una piedra preciosa. Una era un topacio, otra un rubí, una esmeralda, laspilázuli, aguamarina...


¡Una verdadera maravilla!

Por una incomprensible razón se comenzó a decir que aquello era peligroso, intolerable, inadecuado y vergonzoso. Las preciosas cebollas no tuvieron más remedio que esconder su íntima piedra preciosa con capas y más capas de cebolla. Cada vez más oscuras, más inhóspitas y feas. Tenían que disimular como eran por dentro: Hasta que terminaron convirtiéndose en unas cebollas vulgares y corrientes.



Pasó por allí un sabio que gustaba de sentarse a la sombra, junto al huerto y que era tan sabio que conocía el lenguaje de las cebollas... 



Y empezó a preguntarles una a una; - ¿Por qué no eres como eres por dentro?  Y ellas le respondieron:


- Me obligaron a ser así... me fueron colocando capas.. incluso yo me puse algunas para que no dijeran de mí...



Algunas cebollas tenían hasta diez capas y ya ni se acordaban de por qué tenían tantas capas, aquellas primeras capas... Y el sabio comenzó a llorar, y cuando la gente lo vio llorando, pensaron que llorar ante las cebollas era propio de seres muy inteligentes.


Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón"



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