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domingo, 30 de enero de 2011

Juanito Laguna y su Aeronave





No sé si este post mantiene una relación directa con el que hace tiempo escribí sobre la figura de Peter Ginz y su paisaje lunar. El niño que soñó con la luna, como recurso de huida y ensoñación, desde Terezin al espacio. El caso es que la semana pasada visitando la exposición en la casa Picasso en Málaga, sobre la figura del artista argentino Berni, me encontré de repente con esta obra llamada Juanito laguna y la aeronave. A mi me trajo la figura de Peter Ginz al instante. Curiosa historia digna de resaltarse en La Casa del Árbol, Juanito Laguna pertenece a un arquétipo de niño que Berni eligió de modelo, objeto de denuncia social ante la sociedad. Pero... ¿Quién fue Juanito Laguna?


Juanito aparece en la pintura de Berni en la década del 60 y en parte de la siguiente. Decía Berni que surgió en él a fines de 1958. Fue presentado en la Galería Witcomb, entre el 6 al 18 de noviembre de 1961.


Juanito vive en una Villa, la del Bajo Flores. Berni conoce la Villa, la observa, la fotografía: analiza los espacios y su gente y Juanito bien podría ser el hijo de uno de esos migrantes o de uno de los "Manifestantes" que aparece en su óleo. También podría ser el nieto de algún inmigrante, habitante del conventillo o del inmigrante que sólo pudo alojarse en las casuchas que se levantaron alrededor del Puerto Nuevo.


Entonces Berni se recrea en un mundo imaginario, donde sus obras reflejan episodios de la vida de un hijo de la miseria, con ironía, con sentido del humor. Surrealista, provocador, utiliza materiales directamente sacado de la basura, de los suburbios. La serie tiene fechada su ultima obra en 1978.


Para estas obras Berni utiliza una técnica inventada a principios de siglo: el collage, el agregado a la pintura de materiales reales que son pegados sobre el cuadro. El artista utiliza un abundante collage transformando sus imágenes en superficies cargadas de elementos como latas, plásticos, hierros, maderas, telas, zapatos, juguetes, papeles, señales de tránsito, etc. La idea es incorporar los desechos que el artista recolecta en los barrios marginales de Buenos Aires donde podrían vivir Juanito y Ramona. Los cuadros y sus personajes están construídos con los mismos materiales reales que se encuentran en las villas. Para Bemi la pintura al óleo no es suficiente para expresar su crítica frente a la sociedad de consumo, es necesario utilizar los objetos reales de la vida de Juanito y de Ramona, llevándolos al ámbito del arte y transformando lo culto y exclusivo del arte en algo cotidiano y popular.




Con su ciclo de Juanito Laguna y Ramona Montiel, Antonio Bemi desarrolló hasta los años ochenta, uno de los capítulos más originales de la historia del arte argentino y concluyó su tarea como uno de los artistas claves de la cultura argentina.


Y que me dice todo esto, toda esta casualidad de Juanito y Peter. El imaginario es tan poderoso que incluso nos puede salvar, nos ofrece salida donde no la hay, un fuerte vínculo con la belleza cuando todo cuanto nos rodea es miseria y basura. Juanito es un fruto de lo imaginario; denuncia social que aprovecha Berni cuando se instala en Argentina. No sé que reclamo llegaría al París de Bretón, tan idolatrado, tan distinto. Supongo que extrañeza, indiferencia, comparación con De Chirico... ironía, sentido del humor. Detrás de la serie se esconde la inescrutable miseria, y detrás de la desdicha el mensaje sanador: Transformar la basura en arte.


Peter cayó en Auschwitz, Juanito no nació nunca. Pero ambos compartieron un ideario común; soñaron con salir al espacio con huir a la luna.


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