Arteterapia



“No revela lo que es, no señala lo que está allí,
Sino que atrae un movimiento hacia lo que puede ser,
Aquello que puede representarse en lo simbólico,
a entrar en proceso de una creación a otra”

Jean–Pierre Klein



ARTETERAPIA, UNA VÍA PARA LA SANACIÓN



La Arteterapia se define como un encuentro entre dos proyectos; uno artístico y otro terapéutico, una cierta manera de entender el proceso terapéutico y crecimiento personal que nos haga potenciar una capacidad creadora sin límites.

También podríamos reproducir que la Arteterapia se basa en la creencia de que el proceso creativo desarrollado en la actividad artística es terapéutico y enriquecedor de la calidad de vida de las personas. (Asociación Americana de Arteterapia)

O como define Ramón Ballester, director de la Escuela de Arteterapia del Mediterráneo;

"Es la utilización de técnicas artísticas, para el auto-conocimiento, el desarrollo personal, la mejora de la salud y la calidad de vida"

Mediante el uso de materiales artísticos: modelado, pintura, voz, movimiento, máscaras, fotografía, etc., sin necesidad de experiencia previa, ni largos aprendizajes técnicos.

El Arteterapia pone el énfasis en la escucha interior, la atención y la espontaneidad.

Consiste en aprender a utilizar tu capacidad de creación de imágenes, símbolos y metáforas para recuperar, desarrollar e integrar todo tu potencial físico, mental, emocional y espiritual, en un proceso que Jung llamaba de Individuación, y que la Psicología Humanista denomina “el ser humano integrado”.

Se fundamenta en la unión de los conocimientos y la práctica de arte y psicología, desde los cuales se sabe que todas las personas tenemos la capacidad de proyectar en formas artísticas, nuestras imágenes internas, en las cuales podemos aprender a leer las claves simbólicas de nuestro subconsciente.

El arte, como arte, sin más. Es decir como mero espectáculo no sana, la esperanza de Nicolás Roerich quedó en un mero proyecto decorativo, la sanación proviene del contacto y la visión centralizada de un darse cuenta, de un estar y en el aquí y en el ahora”

Por eso adquiere tanta fuerza el proceso artístico en el campo terapéutico, por eso es tan transformador. La soledad creadora, una “verdad” creadora sin tecnicismo, obvia, hace que surja de una libertad sin precedentes en el campo terapéutico.
Observar más allá de lo aparente, más allá de la superficie. Insertarnos dentro, en lo más profundo de nuestro ser. Hacer que surja de nuestro pasado, heridas, causas pendientes desde lo más recóndito a un espacio responsable. La respuesta que nace en una zona generosa con nuestra sinceridad.

Enfrentarse a lo desconocido de uno mismo, trabajar en lo metafórico, en el reflejo del otro, de lo otro. La supresión de lo verbal, o mejor definido; la posibilidad de intercambio del lenguaje verbal por un lenguaje artístico. Donde el razonamiento pasa a un segundo plano, donde la espontaneidad como diría Goleman; “Una frustración que surge en el momento en que la mente analítica, racional, en busca de una solución, alcanza el límite de sus habilidades”

En el inconsciente no existe la censura, en el inconsciente se guarda, se esconde. La creatividad no es algo que uno mantenga reservada en un armario; surge del mismo acto de existir, de relación con el medio ambiente. Por eso es tan importante el acto creador, por eso es tan importante la libertad del campo terapéutico, insisto. La creación en terapia nace de un encuentro entre dos subjetividades; la realidad y lo simbólico.

Es obvio que la posibilidad de desarrollar creatividad es un símil de plenitud y bienestar. Decía Eric From; “El individuo que no puede crear, quiere destruir… El único remedio para la destructividad compensadora es desarrollar en las personas su potencial creador”

También se dice que el acto creativo supone una proyección como mensaje en movimiento, mensaje misterioso, oscuro intangible. Trasladar ese producto final, para trabajar sobre si, para unificarlo en primera persona, en un sentir propio. Trabajar concurriendo en escenas imaginarias de uno mismo, trabajar desde las múltiples formas artísticas, trabajar desde el proyecto creativo hasta que surja la incitación al reto que nos otorgue luz a la oscuridad, que nos levante el velo que oculta la neurosis, nuestra neurosis.



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