miércoles, 10 de noviembre de 2010

QUEDA PROHIBIDO

Hoy me ha pasado una cosa curiosa en un instituto de secundaria de Sevilla. Contra la violencia de genero colgaba un collage que reproducía un poema titulado "Queda Prohibido". El poema era asignado a Pablo Neruda, pera a mí no me resultaba familiar. Buscándolo en la red me encuentro que el poema es erróneamente atribuído al poeta chileno, siendo su autor Alfredo Cuervo Barrero. Es tremendamente hermoso, dejo constancia de ello.




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Foto. Francesca Woodman




¿Qué es lo verdaderamente importante?,

busco en mi interior la respuesta,

y me es tan difícil de encontrar.


Falsas ideas invaden mi mente,

acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,

aturdida en un mundo de irreales ilusiones,

donde la vanidad, el miedo, la riqueza,

la violencia, el odio, la indiferencia,

se convierten en adorados héroes,

¡no me extraña que exista tanta confusión,

tanta lejanía de todo, tanta desilusión!.


Me preguntas cómo se puede ser feliz,

cómo entre tanta mentira puede uno convivir,

cada cual es quien se tiene que responder,

aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:


Queda prohibido llorar sin aprender,

levantarme un día sin saber qué hacer,

tener miedo a mis recuerdos,

sentirme sólo alguna vez.


Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quiero,

abandonarlo todo por tener miedo,

no convertir en realidad mis sueños.


Queda prohibido no demostrarte mi amor,

hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,

inventarme cosas que nunca ocurrieron,

recordarte sólo cuando no te tengo.


Queda prohibido dejar a mis amigos,

no intentar comprender lo que vivimos,

llamarles sólo cuando los necesito,

no ver que también nosotros somos distintos.


Queda prohibido no ser yo ante la gente,

fingir ante las personas que no me importan,

hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,

olvidar a todos aquellos que me quieren.


Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,

no creer en mi dios y hallar mi destino,

tener miedo a la vida y a sus castigos,

no vivir cada día como si fuera un último suspiro.


Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,

odiar los momentos que me hicieron quererte,

todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,

olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.


Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen más que la mía,

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,

sentir que con su falta el mundo se termina.


Queda prohibido no crear mi historia,

dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,

no tener un momento para la gente que me necesita,

no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.


Alfredo Cuervo Barrero

2 comentarios:

  1. ¡Hola Reina Martell!
    Es curioso, a mi nunca, o casi nunca, me gustaron las prohibiciones.
    No me gustan, porque entiendo que prohibir, es decir, asumir que no somos capaces de seguir la natural y existencial lección de hermandad.
    Aunque por otro lado si es verdad que si no fuera por las prohibiciones, la fuente se tornaría agria.

    Saludos de J.M. Ojeda.
    Buen Domingo.

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  2. Gracias por tu comentario J.M.

    La palabra prohibir conlleva imposición, quizás por ello nos desagrada. Respetar nuestros lugares, espacios. Pero también respetar la tierra donde otra persona camine, donde se aposenta el alma o conciencia individual.

    Ricardo

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