lunes, 29 de noviembre de 2010

Andy Goldsworthy, El Hechicero


ANDY GOLDSWORTHY
“EL HECHICERO”




La construcción es un proceso de registro,
parte por parte, célula por célula.
Decir que el ciclo ha alcanzado su final es quizás incorrecto al terminar la pieza.
A pesar de todos los esfuerzos en la preservación,
vendrá un momento cuando inevitablemente se deteriore;
Como con todo, no sé cuando tiempo tomará para que ocurra ese hecho,
pero durante un tiempo la escultura ocupará este espacio.


***

Necesito desesperadamente tocar mi trabajo,
como una especie de análisis razonado detrás del arte,
no lo entiendo si no lo toco.
Mi arte no puede ser creado como algo distante,
como en una pantalla de la computadora.





A este señor le llaman “El Hechicero”, y cuando uno lo ve trabajar el apelativo sin duda se queda corto. El máximo precursor del Land Art hoy día, pese a quien le pese. Para muchos un gurú cuyo arte, aunque novísimo, da la sensación que emerge de épocas arcaicas.
Sus materiales son siempre naturales, es decir lo que produce la naturaleza y las herramientas que utiliza son sus manos. Parece asombroso lo que Andy es capaz de transformar con cosas u objetos que a la mayor parte de nosotros nos pasa desapercibidos; maderas, piñas, hojas, piedras, arena, hielo.


Transformar y jugar con lo efímero, como parte inaudible de su obra. Nacimiento, crecimiento y muerte; es decir transformación.


Nació un 26 de Julio de 1956 en Cheshire, y se crió en West Yorkshire junto al bosque.
Trabajó en su adolescencia realizando tareas agrícolas en diversas granjas de la zona.
Se licenció en Bellas Artes en la Universidad de Central Lancashire en Prestón.
Se le confirió un doctorado honoris causa por la Universidad de Bradford en 1993.


Actualmente vive en Escocia, aunque es obligado el resaltar que sus obras y viajes han dado la vuelta al mundo.


El documental Ríos y Mareas dirigido por Thomas Riedelsheimer le catapultó a la fama, una joya del arte natural cargado de poesía y de alquimia, me atrevería a manifestar.


Resaltaría el trabajo en los ríos y lagunas. En el elemento agua, con sus serpientes ondulantes fabricadas con hojas, el color que es capaz de otorgar por medio de pigmentos naturales a lagunas y arroyos; como un Moíses bíblico o hechicero de la selva.


Sin duda Andy es un referente, algo trasciende con su arte, se propaga como el primer aroma de la tierra cuando se moja con las primeras lluvias. Es eterno, no es algo nuevo; y al mismo tiempo es tan sencillo, tan fácil…


“Mente, cuerpo, pensamientos y deseos no constituyen mi verdadero Ser,
como no lo son los árboles, las estrellas, las nubes y las montañas,
porque con igual acierto puedo dar testimonios de todos ellos en cuanto a objetos.

Si procedo de esta manera, me vuelvo transparente para mí ser, mi “yo”,
y caigo en la cuenta de que, en cierto sentido, lo que soy va mucho más allá de este organismo aislado y limitado por la piel. Cuando más me adentro en mí mismo, más salgo de mí mismo”.



Ken Wilber
La Conciencia sin Fronteras




La fotografía y el video son cruciales en su herencia artística; es la forma de testimonio por el cual su obra nos alcanza, luego llega la temporalidad;  la ofensiva de los elementos modificando su labor hasta llegar a formar parte del ciclo de lo natural. Nos queda el registro, queda en nuestra retina grabada la imagen de Andy que lo intenta, que no desfallece hasta que su tela de araña queda suspendida en el aire. Y es entonces cuando se produce el milagro, es algo que está, y que no debería de estar allí, pero es tan familiar en ese espacio.
Como si el entorno se hubiese construido para la obra, y eso es precisamente el buen arte de la tierra. Cuando uno desconoce que se construyo primero si la obra o el entorno que le rodea.


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